HIJOS DE MARICAO

Fiesta Del Acabe Del Café

 
 
Fiesta del acabe del café - Treintaicinco  años de tradición



Maricao, pueblo de rica vegetación, rodeado de montañas y tierras fértiles, prolífico en leyendas indígenas y refugio de nuestros indios, celebra los días 15,16 Y 17 de Febrero de 2013, los 35 años de su tradicional Fiesta Acabe del Café.



Identificado con el buen grano y cosecha del rico café, consta en el archivo municipal de este pueblo, que el fruto que se llevaba a las Cortes españolas a fines del siglo pasado, era altamente apreciado y premiado con medalla de oro cuando se celebraban certámenes de expositores de café en Barcelona.



Desde antes de principio de este siglo, cada año, al finalizar la recolección de tan preciado grano, los dueños de algunas haciendas grandes preparaban unos festines en los glacis, que duraban tres días. Con este evento singular, querían agradecer a Dios por las cosechas y a los recogedores por su esfuerzo y buena labor de no dejar que esta cosecha se perdiera.



Durante esos tres días, se bailaba a son de música típica con cuatro y guitarra, comían de los mejores manjares y tomaban el mejor ron que hubiera. La Fiesta del Acabe del Café se fue convirtiendo en costumbre, hasta llegar a ser una tradición en esa zona cafetalera.



Desde hace 33 años, como iniciativa de la Administración Municipal del fallecido alcalde Vicente Bayrón y la cual sigue manteniendo en tradición el Municipio de Maricao esta fiesta tan añorada se revive cada año con más intensidad y con el compromiso de ofrecer un espectáculo mejor y de más calidad. Esta actividad no es un festival más. En este evento se imparte vida a la celebración.



Los integrantes del Centro de Evejecientes del pueblo, dramatizan estampas de la fiesta en la tarima principal y los niños de las diferentes escuelas, ataviados a la usanza de esos años presentan las imágenes del cafetal. Como detalle especial y de gran devoción, el domingo en la mañana se celebra la Misa Jíbara, con música típica y connotaciones folklóricas, que abarrota de gente a la iglesia y a todos sus alrededores.



Los mejores artesanos de Puerto Rico, adscritos al Instituto de Cultura Puertorriqueña, ocupan con sus trabajos casi todas las calles del centro, al igual que los kioskos de comida típica y el flujo enorme de público, destacándose el movimiento de turismo interno y del exterior.